En una sesión marcada por fuertes pases de facturas, los ediles debatieron sobre el impacto de las políticas de equilibrio fiscal de Javier Milei y las deudas de la gestión provincial.
El debate en torno a la situación sanitaria del país y de la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo de alta tensión en el ámbito legislativo local. Con posturas rígidamente enfrentadas, la oposición cargó contra el impacto social del rumbo económico nacional, mientras que el oficialismo defendió el equilibrio fiscal y apuntó directamente contra las falencias de la administración bonaerense.
El concejal Bolis abrió el fuego con una dura advertencia sobre las consecuencias directas de los recortes en el área sanitaria: “El ajuste en salud mata, y el efecto derrame es catastrófico”, sentenció. Según el edil, el freno de recursos nacionales genera una “asfixia a los efectores más pequeños”, provocando una reacción en cadena donde los organismos provinciales y locales deben sobrecargarse para intentar cubrir los baches institucionales.
A esta postura se sumó el concejal *Maggio, quien calificó de “gravísimas” las justificaciones de la política económica actual. *”En salud está comprobado que asistir y prevenir es mucho más barato que tratar al paciente ya con problemas”*, argumentó, detallando faltantes críticos en la provisión de insumos básicos por parte de Nación: *”No mandan preservativos, no mandan vacunas, no mandan reactivos para detectar VIH; eso no es uso responsable de los recursos, sino todo lo contrario”**.
Por su parte, el concejal *Parilli* confrontó directamente la narrativa de la Libertad Avanza (LLA), señalando que el discurso del orden financiero choca con la realidad social. “El Estado nacional usa responsablemente, dice el edil de la LLA, pero está totalmente equivocado. No pone el dinero en los jubilados, de los discapacitados, la salud y las universidades“, reclamó.
La defensa del superávit y la contraofensiva hacia la Provincia
Desde la vereda de la Libertad Avanza, el concejal Allan recogió el guante y defendió la ortodoxia económica de la Casa Rosada, destacando que el sacrificio actual tiene un norte claro. “El Gobierno nacional no se corre un centímetro del equilibrio fiscal para que la inflación baje”, enfatizó, definiéndolo como un “trabajo único en el país” que demuestra “cómo el Gobierno nacional cuida los recursos económicos de todos los argentinos”.
Sin embargo, el eje de la defensa de Allan pasó por desmitificar el relato opositor y poner el foco en la gestión de Axel Kicillof. *”Pareciera que todo comenzó con Milei, como por ejemplo la coparticipación”, chicaneó, para luego arremeter contra la obra social bonaerense: *”Si hablamos de cosas que andan mal, es IOMA”.
El edil denunció además un sistema desactualizado, señalando que “los afiliados de obras sociales que se internan en hospitales públicos pagan el SAMO (Sistema de Atención Médica Organizada) como hace 30 años”.
En sintonía con esto, Allan disparó un dato contundente sobre la infraestructura local “La provincia de Buenos Aires no tiene ningún compromiso con la salud; a los hospitales SAMIC les debe 650 millones de pesos, pero eso no lo cuentan”*.
La discusión no se limitó a la coyuntura y derivó rápidamente en el revisionismo histórico. El concejal Bardon salió al cruce de los reclamos del bloque opositor recordándoles las contradicciones de su propio espacio político: “su presidenta, la que está presa, es la que dijo que los docentes cobraban mucho por lo que trabajaban”, disparó en alusión a Cristina Fernández de Kirchner.
Para cerrar su intervención, Bardon le achacó al kirchnerismo la responsabilidad histórica sobre la situación previsional, un punto sensible en el debate: “Los jubilados no cobran más porque ustedes votaron en contra de la restitución del 82% móvil”.
Con posiciones irreconciliables entre el cuidado a rajatabla de las arcas públicas y la demanda de un Estado que garantice la asistencia social básica, la salud quedó consolidada como el principal ring de la batalla política local.

