El escenario de la movilidad urbana en la región está viviendo una transformación irreversible. De acuerdo con datos recientes plasmados en placas estadísticas 4 de cada 5 viajes ya se realizan mediante plataformas digitales (Uber, Cabify o DiDi), consolidando una tendencia que desplaza notablemente a los servicios tradicionales como el taxi y el remís.
El desglose de la preferencia de los usuarios es contundente: el 62,9% de los viajes se efectúa en autos de aplicaciones, seguido por un 22,8% que opta por la modalidad de motos a través de las mismas plataformas. Bastante más atrás quedan relegados los taxis con un 8,9% y los remises con apenas un 5,4%.
El uso de estas aplicaciones ya no es una alternativa excepcional para los fines de semana, sino una herramienta central del día a día local. El 31,7% de los encuestados utiliza estos servicios entre 3 y 4 veces por semana, el 28,3% los utiliza 1 o 2 veces por semana, mientras que el 13,9% reconoce un uso diario.
- El porcentaje restante se divide entre quienes las usan esporádicamente (20,9%), cada 15 días (4%) o una vez al mes (1,1%).
- Las razones detrás de este fenómeno no son un capricho estético, sino una respuesta directa a las fallas estructurales del sistema tradicional y del transporte público de pasajeros.
- La seguridad nocturna, la previsibilidad horaria y las deficiencias en las frecuencias de los colectivos locales aparecen de forma reiterada como las principales causas por las cuales los usuarios prefieren abonar una tarifa superior antes que depender del sistema de micros.
- Por otra parte, la experiencia de viaje respecto al confort e higiene inclina la balanza de manera determinante “Los autos de Uber o Cabify están en mejores condiciones de higiene y mecánica que los taxis y colectivos”, sostienen los pasajeros. Asimismo, la practicidad tecnológica suma puntos clave: “El sistema de las apps es más práctico, rápido, seguís todo el trayecto” y evitan la incertidumbre del reloj del taxi, donde los usuarios señalan que “a veces me cobraron más caro en un taxi que en una app”.
- El debate por la regularización de estas plataformas sigue latente en las esferas municipales, pero la realidad de la calle avanza a un ritmo mucho más acelerado que las legislaciones: el usuario local ya eligió cómo moverse.

