Familias que llevan entre 35 y 40 años trabajando en distintos puestos de flores de la ciudad aseguran que el Municipio pretende avanzar con una nueva licitación y dejar sin efecto los permisos actuales. Reclaman diálogo, certezas sobre su continuidad laboral y que se respete una actividad que sostienen desde hace décadas.

Un grupo de floristas históricos de La Plata atraviesa un conflicto con la Municipalidad y advierte que está en riesgo la continuidad de puestos que, en algunos casos, llevan entre 35 y 40 años funcionando en los mismos lugares.
Los trabajadores cuestionan la política impulsada por la gestión del intendente Julio Alak y aseguran que, desde el cambio de administración municipal, comenzaron distintas iniciativas destinadas a trasladarlos o modificar las condiciones bajo las cuales desarrollan su actividad.
“Somos floristas de toda la vida. Hay familias que llevan 35, 40 años trabajando en los mismos lugares, viviendo de esto y sosteniendo una actividad que forma parte de la identidad de la ciudad”, plantearon.
Según explicaron, durante la gestión de Julio Garro habían celebrado un contrato por cuatro años que establecía distintas cláusulas para el funcionamiento de los puestos y contemplaba condiciones vinculadas a su renovación. Los trabajadores sostienen que cumplieron con las obligaciones previstas y mantuvieron su actividad dentro del marco establecido.
El escenario, aseguran, comenzó a cambiar con la nueva administración municipal.
Uno de los primeros puntos de conflicto estuvo relacionado con la instalación de nuevos puestos y la intención de trasladar allí a floristas que actualmente trabajan, entre otros sectores, sobre las calles 8 y 12.
Los comerciantes cuestionan que esos espacios no cuentan con las condiciones necesarias para desarrollar adecuadamente su actividad.
Explican que trabajar con flores requiere espacio para manipular la mercadería, superficies de trabajo, refrigeración para su conservación y condiciones apropiadas de ventilación.
“No estamos pidiendo lujos, estamos pidiendo poder trabajar dignamente”, remarco Lara una de las floristas de calle 12 en dialogo con LaPlataYa.
A partir de esa situación, los floristas aseguran que solicitaron reuniones y explicaciones al Municipio, pero que no lograron participar de manera efectiva en las decisiones vinculadas con el futuro de sus puestos.
El conflicto escaló cuando, según relataron, tomaron conocimiento a través de medios de comunicación de la posibilidad de que la Municipalidad avanzara con una licitación de los espacios y con la revocación de los permisos actualmente vigentes.
“Después de décadas de trabajo, de pagar nuestros impuestos, seguros y todas las obligaciones que corresponden para poder trabajar en la vía pública, nos enteramos por los medios de comunicación de que nuestro lugar de trabajo podía terminar en manos de otra persona”, señalaron.
Además, aseguran que durante las últimas semanas comenzaron a recibir presión para abandonar determinados espacios en plazos que consideran demasiado breves.
Los floristas insisten en que la discusión no puede reducirse simplemente a la utilización de un puesto ubicado en la vía pública.
“Detrás de cada puesto hay una persona, una familia y 35 o 40 años de trabajo”, plantearon.
El principal reclamo apunta ahora a conseguir una instancia de diálogo con las autoridades municipales antes de que se adopten decisiones definitivas.
Los trabajadores sostienen que no pretenden recibir ningún privilegio y reclaman que se tengan en consideración tanto los acuerdos celebrados anteriormente como la trayectoria de quienes construyeron durante décadas su actividad comercial en esos lugares.
“Sentimos que están vulnerando nuestros derechos y que se está tratando a trabajadores de décadas como si fuéramos algo descartable”, afirmaron.
En ese sentido, remarcaron que el pedido principal es poder conservar su fuente de ingresos y conocer qué decisión adoptará finalmente la gestión de Julio Alak respecto de los puestos.
“No queremos que nos saquen de nuestros lugares para entregárselos a alguien que recién llega, después de haber construido durante décadas nuestro trabajo, nuestros clientes y nuestra vida en esos espacios”, expresaron.
Mientras continúa la incertidumbre, los floristas reclaman una reunión con el Municipio, información concreta sobre el futuro de los permisos y una solución que contemple los años de trabajo acumulados.
“Queremos diálogo, queremos respuestas y queremos que se respete nuestra historia. Porque detrás de cada puesto de flores no hay solamente un puesto: hay una familia que vive de ese trabajo y una historia de décadas que no se puede borrar de un día para el otro”, concluyeron.

