martes, mayo 19, 2026

Durisimo informe de la Pastoral Social de La Plata sobre la crisis social y de salud en La Plata, Berisso y Ensenada

A través de un documento, la Pastoral Social regional alertó sobre el desfinanciamiento en salud, discapacidad y la “criminalización” de las personas en situación de calle. Hicieron un fuerte llamado a los gobernantes y a la sociedad civil.

En un contexto económico y social sumamente complejo, la Pastoral Social de la Región Platense emitió un contundente comunicado en el que manifiesta su profunda preocupación por el deterioro de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables. Bajo el título “La seguridad social no es un privilegio, es un derecho”, la organización eclesiástica trazó un crudo diagnóstico de la realidad actual y apeló a la responsabilidad de la dirigencia política y económica.

“Como familia argentina somos testigos del dolor que nos causa una realidad que hiere la dignidad humana en el ámbito de la seguridad social”, señala el inicio del texto, que lleva la firma de las distintas diócesis de la región.

El documento detalla de manera directa las problemáticas cotidianas que observa la Iglesia en los barrios y centros de asistencia, destacando cinco alarmantes situaciones:

Jubilados en la encrucijada: Advierten que personas que aportaron toda su vida hoy no cubren sus necesidades básicas y deben “optar entre comprar un medicamento u otro, entre alimentarse o continuar un tratamiento”.

Abandono de la salud: Denuncian un incremento en el deterioro de la salud de la población debido a la imposibilidad de sostener tratamientos médicos esenciales, lo que deriva en “historias de sufrimiento y muertes silenciosas”.

Desfinanciamiento: Alertan sobre el recorte de prestaciones destinadas a personas con discapacidad, salud mental y consumos problemáticos, generando un escenario de “incertidumbre, angustia y abandono”.

Situación de calle: Criticaron con dureza que se criminalice o se trate como “un problema de seguridad” a las personas vulnerables que viven en la calle, en lugar de abordarlas con políticas integrales de protección y salud mental.