viernes, octubre 16, 2026

El lado olvidado de Ignacio Correas: vecinos de la calle 704 reclaman por el abandono del barrio y viven bajo el agua tras las intensas lluvias

Tras años de hacerse cargo por cuenta propia del mantenimiento del camino, los frentistas aseguran que la situación económica les impide seguir haciéndolo.

Denuncian que la arteria está intransitable y que deben dejar sus autos lejos para poder llegar caminando a sus casas.

La falta de obras y de mantenimiento en los sectores periféricos de la región vuelve a poner en alerta a la comunidad local. En esta oportunidad, las familias que residen sobre la calle 704 en la localidad de Ignacio Correas alzaron la voz para denunciar una situación de abandono estructural que arrastran desde hace años.

Zanjeo, limpieza y perfilado de calles son tareas esenciales de la gestión pública local que, según los propios frentistas, brillan por su ausencia. Durante años, la falta de respuesta oficial llevó a que la comunidad organizada financiara y ejecutara con recursos propios los arreglos mínimos para mantener el camino transitable. Sin embargo, el contexto socioeconómico actual dinamitó esa posibilidad.

Las consecuencias del deterioro diario alcanzaron un punto límite. Hoy en día, ingresar o salir del barrio se convirtió en una odisea diaria: en muchas ocasiones, los vecinos deben dejar sus vehículos estacionados a varias cuadras y continuar a pie para poder acceder a sus propios hogares.

Frente a la habitual justificación de las inclemencias meteorológicas, los habitantes del sector remarcan que las lluvias solo exponen una problemática de fondo: la desidia y la falta de inversión sostenida en el tiempo.

El reclamo de las familias no busca tratos preferenciales, sino garantizar condiciones dignas de habitabilidad e igualdad respecto a otras zonas del pueblo que sí reciben asistencia y servicios básicos.

nte la falta de respuestas institucionales por las vías formales, la comunidad decidió visibilizar la problemática a través de los medios de comunicación como última instancia para ser escuchados. Exigen a las autoridades competentes soluciones concretas y un plan de mantenimiento urgente que ponga fin a años de postergación en el sector.